Mis espejos de papel

Los espejos siempre han tenido algo de mágicos: te dicen quién es la más guapa del reino, te introducen en un mundo paralelo o no te devuelven el reflejo si eres un vampiro. Pero los espejos, en realidad, no poseen magia, ni sentimientos, ni siquiera imágenes. Somos nosotros, los que nos asomamos a ellos, quienes lo hacemos cargados de imágenes, de sentimientos y de magia. Cada uno de nosotros tenemos el poder de ver en un espejo lo que deseamos ver. El decepcionado que lo rompe, sólo desea romper su cara; el narcisista que lo besa es a sí mismo a quien besa..
... Pero hay unos espejos que sí que tienen magia, sabiduría, sentimientos, historia e historias: los espejos de papel.
Esos papeles repletos de letras en las que podemos ver reflejadas todas las imágenes del universo, de ahora y de todos los tiempos. Esos espejos de papel en los que nos vemos tal y como somos, como fuimos, como podríamos ser, como nos gustaría ser...
Esos espejos de papel en los que cabe todo lo bueno y malo de la humanidad, todos los monstruos y los ángeles de la historia: lo más sublime y lo más rastrero, lo más antiguo y lo aún no nacido... Solamente hay una cosa, y sólo una, que no pueden reflejar esos espejos: la ignorancia.
Mi casa está llena de libros. Mi casa es la casa de los espejos... los espejos de papel

domingo, 4 de diciembre de 2011

LLÀGRIMES DE TINTA NEGRA






Un cuaderno de poemas combativos y reflexivos, interiorizando la sociedad actual y sociabilizando el interior de cada uno.
  El joven poeta Josep Beltrán , nos habla en sus 14 poemas de cómo deberíamos ser, de cómo debería ser todo, esperando y forzando un cambio que depende principalmente de cada uno de nosotros. La sociedad está formada por individuos, y al fin y al cabo, de estos individuos depende el camino que la sociedad transite.
  Poemas especialmente reflexivos y conbativos en catalá y en castellano que dejan, no obstante, abundantes pequeños resquicios por donde se cuela el sentimiento del amor.

 Un trabajo asimismo muy bien elaborado en su aspecto estético, páginas en negro con el texto en blanco y páginas con el reborde negro (recordando las antiguas esquelas),  nos ofrecen la imagen de esas lágrimas de tinta negra.
Por otra parte, la obra del ilustrador Lluís Camps, en esta ocasión no actúa como acompañante de los versos, sino que comparte  plenamente el protagonismo en este cuaderno con los textos de Josep Beltrán. Con un estilo similar al de los poemas, mezclando clasicismo con subrealismo, y con trazos claros , consigue derramar un mundo mágico y tétrico a la vez en las páginas del cuaderno.
Por desgracia, la edición ha sido muy limitada y pocos somos los que tenemos el placer de dejar este "llàgrimes de tinta negra" en nuestra mesita de noche.

Manolo  Benages









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